El poder de las PALABRAS

Todo lo que tiene un yang, tiene un ying, y al revés. El vasto y maravilloso mundo de las palabras está lleno de sensibilidad, de poder, de música. Unas bonitas palabras para empezar el día, te elevan y te llena las venas de buena energía; que es lo que llevan consigo las palabras: una gran carga energética de la que pocas veces somos conscientes. Bla, bla bla... y como si nada... el ser humano es el único animal dotado de esta bendición, pero como suele hacer nuestra especie con muchas de las herramientas con las que se nos ha bendecido, lo banalizamos, lo maltratamos, olvidándonos del maravilloso don que se nos ha entregado. Y es entonces cuando las palabras se convierten en un arma de doble filo.

Una de estas tardes, tuve la inmensa suerte de que me invitaran al espectáculo del Mago Pop (Antonio Díaz, para su madre), y en él, el ilusionista contaba que las polillas están dotadas de un cuerpo rechonchete y poco aerodinámico, además sus alas son muy cortas y su peso suele ser muy elevado. La ciencia aún no se explica cómo pueden volar. Pero nadie le dijo a la polilla que no podía volar. Así que vuela.

Me encantó esta analogía con el mundo de las palabras. Qué tan importantes son las palabras: te construyen o te derrumban. Somos conscientes de la responsabilidad que tenemos? Cada vez que hablamos con alguien, lanzamos mensajes a su subconsciente como si fueran dardos afilados, así que procura que tus dardos no estén envenenados. De entre todos los (muchísmos) cometidos del ser humano en este planeta, en ninguno figura el de cortarle las alas a nadie.

Nunca le digas a un niño que no merece soñar, que no puede ser el mejor en lo que quiera; Nunca recibas a un trabajador en tu oficina y le digas que no merece ese puesto; Nunca le digas a alguien que no es lo suficientemente bueno para cantar, bailar o desarrollar su pasión. Le estarás incendiando las alas.

Si se te pasa por la cabeza ponerle trabas al sueño de alguien, por difícil que lo veas: NO LO HAGAS. No es tu sueño. No seas el 'abogado del diablo' vestido de consejero. Ojo! No estoy haciendo una guía del 'buen ciudadano' intento sensibilizar sobre el tema: Todos nos hemos encontrado alguna vez en las dos situaciones: en la del destructor y en la del destruido. Cuando estés en la situación del destruido, recuerda que las limitaciones que ve la gente sobre tu sueño hablan más sobre sus capacidades que sobre las tuyas.

A Albert Einstein, uno de los físicos más brillantes de la historia, su profesor le repetía que 'no haría nada en su vida'. Charles Darwin era un 'vago soñador y una desgracia' según su padre. Marie Curie no pudo inscribirse en una institución de estudios superiores porque era mujer. A Steve Jobs se le despidió de su multimillonaria empresa de ordenadores que revolucionaron el sector de la informática. Qué bonito vuela el Ave Fénix cuando renace de sus cenizas.